Me faltan horas en el día (y caníbales, claro)
Tengo cuatro amantes y un funeral esta tarde. No sé si me va a dar tiempo a todo porque, además, he quedado con una señora que quiere que le haga cuatro bocetos de sus uñas en garra y un croquis sobre el esqueleto de su difunta morsa. Hoy es un día lleno de quehaceres y me veo obligada a escribir estas letras a la velocidad de la luz, tarea para la que, específicamente, me he conectado un flexo tras la córnea y cuatro altavoces entre los gemelos.
Pues eso, entre los gemelos, la abuela, mi tía Telmaluís y los veinte croatas que han venido de visita, no tengo tiempo para nada. Sólo espero que pronto, muy pronto, los cangrejos de río que han formado enormes carcasas de cal en mi occipital derecho decidan emigrar a la India. Mientras tanto, aquí seguimos todos.
Además, me ha salido un uñero con sabor a canela y he dado a luz a cuatro chinos de musculatura imponente y cordones para abrocharse las orejas. No doy abasto, no señor.
Y es que la vida de ama de casa es muy sacrificada. Daría lo que fuera porque alguien se encargara de tareas tan tediosas como cruzar la cara de los paseantes que desploman los jarrones instalados en el iglú donde viven mis suegras, cazar mariposas árabes a altas horas del mediodía, cocer troncos de árboles de la ciencia, del bien y del mal y cauterizar heridas subsanadas en el conunto vacío de un pingüino sin aspersor.
No puedo más, señores. Ay... quién tuviera un caníbal sediento aspirando a ser detective para la marca Lego...

Shenka dijo
Jajaja. Me encanta tu forma de escribir. Felicidades.
26 Febrero 2006 | 11:20 PM