¿Alguna vez te has preguntado por qué unas personas tienen el páncreas musculado, rodeado de una piel tersa y bien prensada, y decorado con ilustraciones al aguafuerte de indescriptible brillantez? Por fin tienes las claves para conseguirlo:
1.- Depura tus jugos gástricos con la ayuda de una manopla de baño bien engrasada. Eso ayudará a tus pentagramas a salirse de madre.
2.- Interroga a tu pelvis acerca de sus andanzas, porque ella, y sólo ella, sabe como anudarte los cordones.
3.- Cálzate unas buenas polainas y descoyunta alguna de tus extremidades colgándote de un arbol tropical.
4.- Amasa tus cervicales con la garra afilada de cualquier cigüeña de tu familia. De este modo, lograrás reducir tus pensiles y galvanizarte entero/a.
5.- Y, por último, pero no menos inquietante, carraspea entre dientes siempre que alguien se te acerque con intenciones de seleccionarte para jugar en un equipo de tercera pretensión. Es asà como harás posible un vÃnculo de unión puramente azaroso entre las puntas abiertas de tu cabello moruno y la sequedad que, en tus talones, forma grandes desiertos y proporciona un hogar mejor a los Clips de Playmobil. De este modo, no sólo embellecerás tu fisonomÃa, sino que, además, colaborarás en una buena y penitente causa.

Cuantas normas para el caos, creo que prefiero dejar mi páncreas lleno de profilácticos caducados de enfermos cocainómanos de trigal. Creà leer en la biblia de los objetos perdidos que no habÃa reglas para cuidar nuestro páncreas... aunque siempre creà que la salud se demostraba en el vello corporal bien peinado con ese peine de dientes de caballo con piorrea.
Cuando salga del hospital y mi gorila me ponga esas cuatro vÃas que le has reocmendado, igual animo a mis vÃsceras a realizar un poco de ejercicio al aire libre.
Saludos mientras masco un poco de cristal... es que estoy dejando el tabaco, es muy malo para el organigrama femoral.
Hola, coquito del brasil (Hemor):
No te preocupes por las normas, para ti esta son necesarias. Eso sÃ, cuÃdate muy mucho de que esos profilácticos que ocupan tus cavidades no se deslicen hasta tus branquias, puesto que esto podrÃa provocarte un paro caucáisco. Es mejor que sigas ocupándote del bello corporal que adorna tus encÃas, puesto que es en él donde radica todo tu encanto. No ensucies tu expediente con matrimonios atrasados ni hagas que el vientre caduco que corona tu pulgar se torne androide. Lo demás, irá solo.
Ya estoy contando los dÃas para que salgas del hospital (y del hospicio). Ese dÃa haremos competiciones de ganchillo con nudos térmicos y te iniciaré en el poderoso deporte de los muebles. Me he estado fijando en tus pantorrillas y lucen muy bien, como dos grandes mástiles de canoa para merendar. ¡Cuántas y qué grandes cosas podremos hacer juntas! (y con tu gorila).