«Mis mofletes son el mar»
Hacía mucho tiempo que no practicaba una de mis principales aficiones, basada, sencillamente, en narrar mis otras aficiones para que vosotros/as las leáis y, espero, las pongáis en práctica. Pues bien, sin más preámbulos y más obstusángulos, comienzo a detallaros uno de mis hobbies más apasionantes.
Yo lo llamo «mis mofletes son el mar» y consiste en algo muy sencillo. Se trata de acumular en la boca la mayor cantidad de saliva posible, sin tragar ni un mililitro y, muy importante, sin expulsarla al exterior. Cuando mis mofletes sonrosados -en los que las pecas, por cierto, dibujan las distintas constelaciones de la Vía Láctea- comienzan a percibir la presión de la saliva retenida, echo todo el contenido dentro de un jarrón chino que me regalaron cuando tomé la Segunda Comunión. Lo que me gusta es llenar una y otra vez mis carrillos y, poco a poco, buche a buche, conseguir que el jarrón se colme de este líquido puro y transparente que surge de mis glándulas salivales y que recorre mi paladar y mi ortodoncia de hierro forjado mientras cada dosis se va gestando.
El jarrón tiene unos 16 litros de capacidad -es bonito, la verdad, y abundan en él las imágenes de cocodrilos con sombrero mejicano y tortillas de patata precocinadas bajo el brazo- y en llenar cada ración de saliva tardo algo más de hora y media, por lo que es una actividad que requiere mucha dedicación.
Y ahora, si me disculpáis, tengo que vacíar mi cabidad bucal.
No dudéis en preguntarme cualquier detalle sobre este deporte. Es cierto que fue mi exnovio Zambundio el que me enseñó cuanto sé de esta técnica (ver foto, lado izquierdo), pero se podría decir que ya soy cinturón verdimarrón (además, estoy federada). Estaré encantada en asesoraros, zagales/as.

mmar dijo
eres de murcia? yo si. Oye, me gusta mucho la foto. Gracias
15 Septiembre 2005 | 03:54 PM